Un pollito de hace 125 millones de años

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Un equipo internacional de científicos ha analizado gracias a la tecnología sincrotrón un fósil de hace 125 millones de años de un polluelo recién nacido, posiblemente muerto tras salir del huevo, lo que ofrece "una información única sobre cómo se desarrollaba el crecimiento de las aves primitivas", según subrayan los autores.

El polluelo, con un tamaño extraordinariamente pequeño -solo dos centímetros y 10 gramos de peso-, fue localizado en el año 2004 en un yacimiento de la localidad de Las Hoyas, en Cuenca, aunque apenas había sido estudiado hasta ahora. Pertenece al grupo de las enantiornitas, grupo de aves voladoras del Cretácico, coetáneas de muchos dinosauros, aunque se desconoce a qué especie exacta pertenece.

En el trabajo, cuyos resultados se han publicado en la revista ’Nature Communications’ han participado, entre otros, investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y la Universidad de Málaga. Próximamente, el fósil será expuesto en el Museo Regional de Paleontología, en Cuenca.

En las tres últimas décadas, la paleontología ha conseguido una información cada vez más precisa sobre el origen y evolución temprana de las aves. "Actualmente sabemos que un grupo de aves extinto, denominado enantiornitas, ya era diverso y abundante en los ecosistemas cretácicos, hace más de 120 millones de años. Conocemos muchos aspectos de sus orígenes y relaciones de parentesco, su modo de vida e incluso de su forma de volar, pero la información sobre su reproducción y crecimiento es todavía escasa", destaca la UAM en una nota informativa.
Yacimiento en Cuenca

Las Hoyas es un yacimiento excepcional que desde su descubrimiento en la década de 1980 ha proporcionado mucha información sobre un humedal de hace 125 millones de años. Los fósiles encontrados, además, han permitido esclarecer la historia evolutiva de diferentes organismos, destacando especialmente su aportación al conocimiento de la evolución temprana de las aves.

Ahora, ’Nature Communications’ presenta el estudio del fósil de un pollo de enantiornita recién salido del huevo. El ejemplar, de poco más de dos centímetros, es una de las aves fósiles más pequeñas que se conocen y aporta información única sobre la osificación del esqueleto durante el crecimiento de estas aves primitivas.

Utilizando tecnología de vanguardia de la luz sincrotrón, fue posible capturar detalles minúsculos en tres dimensiones del fósil. Gracias a esto, se ha podido reconstruir en detalle, por un lado, la ultraestructura ósea del pollo y, por otro lado, realizar mapas de elementos químicos presentes en los huesos fosilizados.
Microtomografía computarizada

En el sincrotrón de Grenoble, en Francia, se reconstruyó la ultraestructura de los minúsculos huesos del pequeño animal por microtomografía computarizada. “De esta manera sabemos que el tejido óseo del húmero, el hueso más largo del ala, tiene las características típicas de un ave muy joven. Todo indica que este pollo murió nada más salir del huevo”, describen los científicos.

“El análisis virtual de la estructura del hueso -prosiguen- muestra la presencia de una única capa externa de hueso y la ausencia de líneas de parada de crecimiento, lo que indicaría que el esqueleto, como cualquier recién nacido, estaba creciendo a gran velocidad. Además, la cabeza es enorme respecto al cuerpo y tiene unas grandes órbitas que albergarían unos ojos también relativamente grandes, como corresponde a un individuo en sus primeras fases de desarrollo.”

Como parte del trabajo, los investigadores también analizaron el ritmo diferencial de osificación del esqueleto. Los resultados muestran que huesos tan importantes para el vuelo como el esternón a estas edades tan tempranas estaba muy poco osificado.

Otro dato relevante, apuntan los científicos, es la información que aporta este ejemplar sobre la desaparición de la cola típicamente dinosauriana, y su transformación en el corto hueso que tienen las aves modernas, llamado pigostilo. Aunque el fósil de Las Hoyas no conserva el final de la cola, el elevado número de vértebras libres probablemente sugiere que la formación del pigostilo de las enantiornitas se produciría después del nacimiento de los pollos.
Mapas geoquímicos

Por otro lado, en el sincrotrón de la Universidad de Stanford (California, Estados Unidos) se realizaron mapas de elementos químicos procedentes de los tejidos fosilizados. El fósforo forma parte de la composición del hueso, y su mapeo permite delimitar con precisión el contorno de los huesos del minúsculo esqueleto. El fósforo de los huesos del pollo de Las Hoyas está presente en concentraciones muy semejantes a las de los esqueletos de las aves actuales, lo que indica el enorme potencial de preservación del yacimiento de Las Hoyas.

Fuente: https://www.elperiodico.com/es/ciencia/20180305/analizado-pollo-cretacico-las-hoyas-cuenca-6669604

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